Stefan Brüggemann
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HEADLINES & LAST LINE IN THE MOVIES (PROTEST PAVILION) GAM, Mexico City, Mexico | 2015 | Solo

Press release
Headlines and Last Lines in the Movies (Protest Pavilion)
Stefan Brüggemann
Zona MACO 2015
Ciudad de México

La serie Headlines and Last Lines in the Movies (2010-2015) del artista mexicano Stefan Brüggemann se presenta por primera vez en México no solo como una crítica hacía la cada vez más escasa disociación entre realidad y ficción sino también como una referencia directa hacía dos aspectos puramente demagógicos pilares de la cultura popular mexicana moderna: el cine de oro nacional y el muralismo. 

Tras haber sido expuesta en Nueva York, Sao Paulo y más recientemente Vancouver, la serie combina diversos encabezados de periódicos y otras publicaciones internacionales recientes con las últimas frases de películas populares. Presentadas anteriormente en espejo y ahora en tablas de madera comprimida, los textos hacen referencia a situaciones diarias y comunes que se asocian a noticias actuales. Dichas relaciones con crónicas reales se mezclan con la ficción que brinda los diálogos de películas, los cuales han sido extraídos como resúmenes de una historia y que también están presentes en la conciencia colectiva. El exceso de información además de la aproximación de lo que pasa a diario con lo que se observa en una sala de cine no sólo acorta la distancia entre lo ficticio y lo verdadero sino que los confunde creando una amalgama similar a la percepción de nuestra realidad cotidiana. 

Sin afán de convertirse en un homenaje, la instalación muestra las frases de las películas más representativas del cine de oro mexicano (1932-1960) evocando el contraste entre la idiosincrasia nacional basada en el populismo, la transmisión de los valores familiares y las buenas costumbres que se daba a través de dichos dramas y la creación de la industria del entretenimiento actual reflejado en la producción y transmisión de noticias en todo el mundo. Este contraste evidencia la contemporaneidad de los contenidos de dichas cintas después de más de cinco décadas se haber sido escritas. A diferencia de las instalaciones previas de la misma serie, el espectador puede diferenciar entre las frases tomadas de encabezados y los diálogos dado que se presentan en dos idiomas diferentes. El uso del español se presenta no como herramienta gráfica y conceptual (hasta ahora todos las instalaciones de Brüggemann habían sido en inglés) sino que respeta el sentido de cada uno de los diálogos de las películas y reflejar el uso del inglés cada vez más común en el día a día de una nación hispanohablante.

De manera gráfica, las frases se presentan como grafitti lo que origina una masa visual similar a la de los palimpsestos griegos, los cuales eran utilizados como tablillas en las que se escribían manuscritos que fueron escritos sobre textos pasados. La acción de escribir para borrar evoca el uso del texto como una herramienta visual, común en las instalaciones de Brüggemann, al mismo tiempo que evidencia la opacidad de la saturación textual de nuestros días. El acto frenético del artista al escribir personalmente todos los textos en negro y rojo, los colores propios de los movimientos huelguistas, le dan una nueva dimensión a la instalación al traducir una ideología política también embebida en el imaginario colectivo. La mano de obra del artista sobre la madera evoca de manera visual a todos los garabatos propios del día a día de la Ciudad de México, donde se muestran diversas manifestaciones escritas en tablas que ocultan construcciones o remodelaciones como catalizadores del descontento social o como indicios de protesta. 

Proyecto para Mural de Diego Rivera, La Aurora de México (1944) de David Alfaro Siqueiros, y de José Clemente Orozco están colocadas sobre la instalación de Headlines and Last Lines in the Movies para, primeramente, relacionar el trabajo de los muralistas con el de Brüggemann al ser los cuatro representados por la Galería de Arte Mexicano (GAM). Los textos de la instalación rompen con la narración lineal y la demagogia muralista que, en ese entonces, era necesaria para construir una identidad colectiva a la par del cine y otras representaciones artísticas. La noción de la protesta así como la ideología política se convierten en puntos de unión y separación entre el trabajo de los muralistas y el del artista contemporáneo que evoca el muralista desde el aspecto formalista y hasta el conceptual. 

Una instalación que a primera vista parecería fragmentada, se torna en un comentario sobre la forma en la que percibimos el lenguaje a través de diferentes recursos como el cine, la plástica y el periodismo que, sacados de su contexto original, se tornan voces de protesta a pesar de que puedan resultar contradictorias. 

Stefan Brüggemann (Ciudad de México, 1975) vive y trabaja entre Londres y la Ciudad de México. Su práctica combina un lenguaje conceptual con una actitud áspera y crítica que cuestiona la propia actividad del artista al mismo tiempo que refleja nuestro contexto sociológico. Utilizando al texto como su herramienta primordial, el artista explora una amplia gama de materiales, recursos y métodos como el neón o el vinil por medio de video, pintura, dibujo o instalación. La obra de Brüggemann se origina en una particular combinación entre conceptos filosóficos (principalmente el post-estructuralismo y la deconstrucción) y el imaginario popular inspirado en las ideologías que dieron origen al movimiento del punk (anti-conformismo, provocación y cinismo). La principal estrategia de Brüggemann es insertar una cierta sensibilidad pop en las prácticas conceptuales. El resultado es un grupo de obra que, además de tautológica, genera dudas en el espectador en cuanto a la naturaleza de la obra y los límites de los estilos y métodos artísticos contemporáneos.